El celo de la cabra hispánica en Grazalema



En la época de celo, a finales del otoño, los machos van a buscar los grupos de hembras, con el fin de formar su harén particular, y es en esta época donde las luchas de los machos son enconadas y los combates más serios. Se yerguen sobre sus patas traseras y dejándose caer asestan un topetazo a su oponente, esto se repite hasta que uno de los contendientes comprende la superioridad de su antagonista y se retira. 


Mientras se producen las luchas de los machos, las hembras que están receptivas y esperan un ganador, pueden ser montadas por machos jóvenes que aprovechan los descuidos de los contendientes, y es que las cabras son poliandricas y pueden ser cubiertas por machos distintos.


Los machos ganadores comienzan el cortejo de apareamiento olfateando los genitales de las hembras y de este modo percibir su receptividad. Para ello adoptan una postura muy peculiar, con gestos muy particulares, lo que se conoce entre los monteros como "hacer el feo". Fruncen el labio superior, sacan la lengua y la levantan por encima el labio, apoyan los cuernos a la espalda y estiran mucho el cuello, a la vez que la cola está levantada y apoyada la grupa, y emiten sonidos entrecortados y agudos que mantienen durante un rato.


© JOSE LUIS GARCIA, TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS..

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